A parte de un hígado, te debo un sueño, Bolaño. El final de los detectives salvajes es un interrogante. La noche que acabé el libro, o en una de las siguientes, soñé que desvelaba el final del libro, que encontraba la respuesta al dilema que se planteaba, a esa gran incógnita que no se lanza, que es. Al despertarme como es inevitable y tranquilizadoramente rutinario no recordaba nada. Te debo un sueño.
David
-