Querido Infierno
no te estoy mirando,
me acuerdo del día que entré a una sala del Centro Cultural Recoleta, te ví y lloré tanto que tuve que salir para volver a entrar y mirarte otra vez. Alonso siempre me gustó, pero a vos, Infierno, te adoré, como Pángaro adoró la lluvia dorada de Virus, como Moura adoró el oro en polvo. Te adoro Infierno. Adorar una situación.
Porque nunca terminé de leer La Divina Comedia, o porque nunca llego a ver entero mi propio infierno, hoy te pienso como algo inabarcable. Y quiero volver a llorar mirando un dibujo, y quiero hacer el ejercicio de llorar pintando.
me acuerdo del día que entré a una sala del Centro Cultural Recoleta, te ví y lloré tanto que tuve que salir para volver a entrar y mirarte otra vez. Alonso siempre me gustó, pero a vos, Infierno, te adoré, como Pángaro adoró la lluvia dorada de Virus, como Moura adoró el oro en polvo. Te adoro Infierno. Adorar una situación.
Porque nunca terminé de leer La Divina Comedia, o porque nunca llego a ver entero mi propio infierno, hoy te pienso como algo inabarcable. Y quiero volver a llorar mirando un dibujo, y quiero hacer el ejercicio de llorar pintando.
Hace unos días vi a uno de tus Dantes en un departamento. Parecía observar seriamente los otros mundos menos infernales adentro de los marcos.
Hoy leo que el infierno original estuvo en Córdoba, que fue una instalación genial… y envidio a los que pudieron recorrerte. Pero el real Infierno fuiste vos, una tarde calurosa, en la cima de la Recoleta, a solas. Adorar una situación.
Lucía
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